valores

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jueves, 3 de marzo de 2011

competencia intelectual

Competencia: desde un punto de vista técnico-jurídico, este vocablo tiene muchas acepciones, todas ellas distintas del sentido normal o vulgar de la expresión como equivalente de inteligencia, ingenio o habilidad para desenvolverse en cualquier aspecto de la vida, destacando entre ellos el profesional.
La competencia intelectual:
Un ejemplo de competencia intelectual sería el que estoy viviendo en este momento con mis compañeros en obtener buenas calificaciones a través del conocimiento.
Este tipo de competencia implica principalmente los conocimientos generales y particulares, además de la lógica.
Es muy importante este tipo de competencia en la vida profesional ya que de aquí surgen los proyectos que han revolucionado al mundo.
Un tipo claro de competencia intelectual sería por ejemplo la tecnología como las computadoras, las maquinas, los vehículos, etc., cosas que son importantes en nuestra profesión es por eso tan importante la competencia intelectual.
La teoría de Jean Piaget, que señala distintas etapas del desarrollo intelectual, dice que la capacidad intelectual es cualitativamente, es decir en calidad, distinta en las diferentes edades, y que el niño necesita de la interacción con el medio para adquirir competencia intelectual. Esta teoría ha tenido una influencia en la psicología de la educación y en la pedagogía, muy importante, ya que comprueba que realmente existe dicha competencia, desde los pequeños hasta las personas mayores.




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secreto y responsabilidad profesional

Mientras ejersamos nuestra profeción tendremos informacion relacionada a nuestro trabajo u ofició en la que tenemos que ser precavidos y responsables al no difundir ni hablar sobre la misma, ya que esto es parte de nuesto trabajo y moral personal, tenemos que mantener segura al informacion que fue puesta en nustras manos, y la confianza depositada en nosotros.

Un ejemplo de ello son los Doctores quienes llevan un expediente de sus pasientes y cuya información debe ser tratada con mucho celo, ya que solo puede platicar con el pasiente o con quien el pasiente autorise.

 Humberto Cruz Aguilar

miércoles, 2 de marzo de 2011

Devate en el salon

Dado el devate en el salon de clases, me di cuenta de que es cierto que existe el equilibrio en la ética y que es por ello q existe, ya que existen personas con diferentes valores para juzgar diferentes acciones desde sus puntos de vista; las personas que hacen el bien y las que hacen el mal.

Humberto Cruz Aguilar

miércoles, 23 de febrero de 2011

Concepto de Etica

Alumno: Diana Patricia Garcia Valle

CONCEPTO DE ÉTICA.
La ética estudia qué es lo moral, cómo se justifica racionalmente un sistema moral, y cómo se ha de aplicar posteriormente a los distintos ámbitos de la vida personal y social. En la vida cotidiana constituye una reflexión sobre el hecho moral, busca las razones que justifican la utilización de un sistema moral u otro.
Algunos han caracterizado a la ética como el estudio del arte de vivir bien, lo cual no parece exacto, pues que si se reuniesen todas las reglas de buena conducta, sin acompañarlas de examen, formaría un arte, mas no una ciencia
La ética es una de las principales ramas de la filosofía, en tanto requiere de la reflexión y de la argumentación, este campo es el conjunto de valoraciones generales de los seres humanos que viven en sociedad.

martes, 22 de febrero de 2011

Objetividad de Schéller

dice Max Scheller "Hay una forma de experiencia cuyos
objetos, son completamente inaccesibles al entendimiento, que es ciego respecto de
ellos, como la oreja y el oído respecto a los colores, pero esta forma de experiencia
nos presenta objetos auténticamente objetivos, dispuestos en un orden eterno y
jerárquico que son los valores" (1).
El orden jerárquico de los valores se relaciona con distintos niveles o esferas
que corresponden a una división en la interpretación del hombre, así nuestros
aprecios o valoraciones pueden dirigirse a cada una de estas esferas, que se vinculan
con determinadas especies de valores, que representan distintos grados de
perfección para el hombre.
En ubicación ascendente, en primer lugar se distinguen los valores de lo
agradable y desagradable, que corresponden al sentir sensible (gozar y sufrir). En
segundo término el conjunto de los valores vitales que pertenecen a los sentimientos
vitales (salud, enfermedad, vejez). En tercer lugar los valores espirituales o de la
persona, que son aprehendidos por el sentir espiritual; se incluyen aquí los valores
estéticos, del conocimiento y los culturales; simpatizar espiritualmente es el acto
subjetivo mediante el cual son aprehendidos estos valores. El cuarto nivel para el
autor es el de los valores religiosos que abarcan el campo de lo sagrado y lo profano;
a estos valores corresponden los sentimientos de beatitud o desesperación que se
dan por la proximidad o alejamiento de lo sagrado.
Todo valor es aprehendido por un acto de intuición emocional
intrínsecamente intencional de la persona; la jerarquía de los valores es aprehendida
por un acto específico que es el preferir; éste es anterior al acto de sentir los valores.
Preferir no es elegir, en todo caso la elección se funda en un preferir el valor más alto
y de mayor duración, preferir es un acto de conocimiento emocional.
Del reconocimiento de la objetividad de los valores, se deriva una ética
material, la comprensión de los valores como seres en sí, distintos de los fines y de
las cosas que los poseen, y que son aprehendidos por la intuición emocional
intencional de la persona, hacen de ella una ética necesariamente autónoma.
Puede comprenderse a esta altura que la idea de persona para el autor está
fuertemente ligada al aspecto axiológico. Y está presente la concepción del ser
humano como un sujeto interior e intencionalmente orientado por valoraciones.
Hallamos aquí una fundamentación ontológica importante en cuanto al objeto de
nuestra disciplina y también una orientación práctica. En el proceso de resolución de
problemas, frente a diversos estados de desorientación de la persona, en los distintos
modos y posibilidades de convivencia y realización de personas, grupos y
comunidades; en fin, en todo trabajo profesional, estamos tratando con hechos
impregnados de valoraciones, protagonizados por personas intencionalmente
orientadas por ellas, aunque éstas sean positivas y ampliatorias de una vida y
convivencia deseable o que sean negativas y representen un riesgo de quiebre para
la persona o la sociedad, según el caso será siempre en este campo valorativo
intencional donde es posible hallar las chances y caminos de cambios y mejoras.

Ética Kantiana - Kant


“Kant fue uno de los filósofos de la edad moderna más influyentes, su principal aporte a la ética moderna es su teoría deontológica, en la que prima el deber sobre lo que deseas”.

 La Ética Kantiana destaca por que a pesar de ser de raíz ilustrada tiene connotaciones religiosas, por lo que fue alabado por los filósofos cristianos, y criticado por los filósofos ateos.

Los dos puntos de la ética cantina son:

·         Demostrar la falsedad de toda doctrina moral que pretenda a apoyarse en consideraciones empíricas.
·         Otorgar a la ética una base exclusivamente racional y apriorística


Son materiales aquellas éticas que afirman que la bondad o maldad de la conducta humana depende de algo que se considera bien supremo para el hombre: los actos serán, por tanto, buenos cuando nos acerquen a la consecución de tal bien supremo, y malos cuando nos alejen de él. Las éticas materiales suponen que hay bienes, cosas buenas para el hombre, y determinan cuál es el bien supremo o fin último del hombre (el placer para Epicuro, la felicidad virtuosa para Aristóteles, etc.) Según cuál sea el bien supremo, la ética establece normas o preceptos con el fin de alcanzarlo.


Kant afirma que una ética que pretende ser universal y racional no puede ser material, ha de ser, por lo tanto, formal. La ética ha de estar vacía de contenido, es decir:
no debe establecer ningún bien o fin que haya de ser perseguido, y  no nos dice lo que hemos de hacer, sino cómo hemos de actuar.

La ética formal se limita a señalar cómo debemos obrar siempre, se trate de la acción concreta de que se trate. Un hombre actúa moralmente, según Kant, cuando actúa por deber. El deber es, según Kant, “la necesidad de una acción por respeto a la ley” es decir, el sometimiento a una ley, no por la utilidad o la satisfacción que su cumplimiento pueda proporcionarnos, sino por respeto a la misma.


Como vemos, para Kant, la moralidad coloca al hombre en el umbral de la religión. Sin embargo, aunque lleva hacia ella, no es su objetivo porque el hombre no debe tender a la felicidad, sino a la racionalidad. La religión sirve como esperanza para la moralidad.



LA RAZON PRÁCTICA


La actitud de Kant frente a la problemática metafísica es por cierto, algo ambigua en tanto afirma por un lado que no conocemos ni podemos conocer el absoluto (puesto que el conocimiento humano se limita a la experiencia) pero, al mismo tiempo, considera al hombre un ente dotado de razón, facultad de lo incondicionado, de manera tal que la metafísica es considerada una necesidad natural en el hombre.

El hombre no puede ser indiferente a la problemática metafísica, tal es la razón por la cual siempre tomamos alguna posición al respecto.

Kant busca resolver esta aparente contradicción, pero no en el plano gnoseológico sino en el moral, en el campo de la razón práctica (es decir, la razón en tanto determina la acción del hombre).
Si bien no podemos alcanzar el absoluto, sí tenemos cierto acceso a algo que se le acerca.

Este contacto de aproximación se da en la conciencia moral, o la conciencia del bien y del mal, lo justo y lo injusto, lo que debemos hacer y lo que no debemos hacer. La conciencia moral, es para Kant, la presencia de lo absoluto o al menos, parte del absoluto en el hombre.

Ética Aristotelica


Aristóteles expone sus reflexiones éticas en la "Ética a Nicómaco", fundamentalmente. Sus otras dos obras sobre el tema son la "Ética a Eudemo", que recoge elementos de la reflexión aristotélica de su período de juventud y, por lo tanto, anteriores a la teoría de la sustancia, por lo que contienen algunos vestigios de platonismo; y la "Gran Moral", en la que se resumen las ideas fundamentales de la "Ética a Nicómaco", por lo que lo que coincide con el Aristóteles de la madurez; ninguna de ellas aporta, pues, algo distinto a lo expuesto en la "Ética a Nicómaco"


La distinción entre razón teórica y razón práctica es antigua. Su primera sistematización lógica se debe a la metafísica de Aristóteles, que distinguía tres tipos de saberes:

·        El teórico (relativo al conocimiento de la verdad),
·        El práctico (relativo a la acción entre individuos y ciudadanos) y
·         El poiético (relativo a la producción de objetos).


para Aristóteles, la “sabiduría práctica” estaría vinculada a la “sabiduría política”, es decir, al saber, capaz de justificar las normas y valores para logrear una convivencia ordenada y sin conflictos, por consiguiente justa, en la cual sea posible realizar una vida feliz, digna de los humanos y por lo tanto buena (Ética a Nicómaco). De esta manera, ética y política, moral privada y moral pública estarían vinculadas.

Para Aristóteles, existiría también un vínculo entre saber teórico y saber práctico teniendo en cuenta que, a pesar de ser distintas, la vida práctica (bíos practicós) sería la condición necesaria de la vida contemplativa o teórica (bíos teoreticós), aunque esta sea el fin último de la existencia. Por esto, en la visión Aristotélica existirían principios o fundamentos (arcái) tanto en la teoría como en la práctica, siendo los primeros preferencialmente formulados por vía deductiva y los segundos por vía inductiva.


En algunas discusiones de ética se suele invocar algo así como un punto de partida, situado por lo general fuera de la ética misma, que permitiría justificar un sistema normativo. A esto se le suele llamar "los fundamentos" o "el fundamento" de una ética dada.1 No siempre se establece claramente en qué consiste o qué aporta una estrategia de este tipo.


A veces se trata sólo de establecer una cierta consistencia lógica, como cuando se dice que el fundamento del emotivismo es la clasificación neopositivista de todas las proposiciones genuinas en proposiciones empíricas y proposiciones analíticas. Si esto es verdad, entonces se sigue que no puede haber genuinas afirmaciones valorativas o normativas, pues estas no caen bajo ninguna de las dos categorías previamente aceptadas. Dichas aserciones, por lo tanto, sólo pueden ser expresiones emotivas de aprobación o rechazo por parte de quien las enuncia.


FUNDAMENTOS DE LA ETICA ARISTOTELICA

Cuando se objeta que quizás ese proceso de fundamentación implica cometer la falacia naturalista, se suelen proponer dos tipos de respuesta. Por una parte hay quienes sostienen que es perfectamente lícito derivar el deber ser a partir del ser. A veces se aduce, por ejemplo, que si un individuo es médico se sigue sin vicio lógico que debe prestarle ayuda a un herido que encuentre en su camino.

Por otra parte, hay quienes insisten (correctamente, a mi juicio) en que la noción aristotélica de naturaleza humana no es descriptiva sino normativa. No nos dice cómo son los seres humanos, sino
cómo deberían ser. A la primera línea de defensa yo respondería que ningún ejemplo de inferencia lícita del deber ser a partir del ser descansa sobre una premisa puramente descriptiva. Si así fuese, sería inválida, como vimos, en virtud de la analiticidad de la conexión entre las premisas y la conclusión.